jueves, 29 de agosto de 2013

Agregar valor en origen será la próxima revolución agropecuaria


Valor agregado en origen a la producción primaria son los elementos básicos que arman la ecuación.

Arraigo, empleo y valor agregado en origen a la producción primaria son los elementos básicos que arman la ecuación para el desarrollo del interior productivo, un proceso que ya se está dando en diversas localidades argentinas gracias al esfuerzo conjunto de distintos actores sociales.


Arraigo, empleo y valor agregado en origen a la producción primaria son los elementos básicos que arman la ecuación para el desarrollo del interior productivo, un proceso que ya se está dando en diversas localidades argentinas gracias al esfuerzo conjunto de distintos actores sociales.
Con el foco en el desarrollo sustentable de los territorios, el INTA organiza el segundo Congreso de Valor Agregado en Origen, que se realizará en el marco de la megamuestra Tecnópolis, el 24 y 25 de septiembre. El evento es libre y gratuito, aunque requiere de inscripción previa, debido a que las vacantes son limitadas. Además de los contenidos técnicos, como plato fuerte del congreso, se presentarán 23 experiencias de cooperativas exitosas que representan a las cinco ecorregiones de la Argentina.
Mario Bragachini, técnico del INTA Manfredi, de Córdoba, y uno de los organizadores del encuentro, consideró que la próxima revolución que se dará en los campos del país será de la mano del agregado de valor en origen: "Las 32 cadenas agroalimentarias generan el 12% del empleo de la población económicamente activa del país. Por esto, el desafío al 2020 es trabajar para incrementar significativamente esa demanda laboral en el territorio".
Experiencias destacadas. De los muchos casos ejemplares de procesos y estrategias de agregado de valor en origen que se presentarán durante el congreso, hay 23 que serán particularmente destacados. Aquí se adelantan cinco de esas experiencias, que se organizan por ecorregión y son representativas del potencial productivo de todo el país.
Asociados en A.Pro.Cer Oncativo S.A., 24 productores de esa localidad cordobesa instalaron una fábrica de lechones. En la actualidad, poseen 250 madres de alta producción, con 27 lechones por cada una. Cuando los animales alcanzan los 30 kilos, cada productor retira la cantidad de lechones que le corresponde y el engorde lo hace de forma individual, con sus granos y su mano de obra.
El objetivo del proyecto es incrementar la calidad, productividad y rentabilidad de un grupo de pequeños productores porcinos. El proceso se basa en la reproducción intensiva de porcinos con la mayor calidad y eficiencia posible, generando beneficios a los asociados al proyecto ya que les facilita una de las etapas más complejas en la producción porcina, accediendo así a tecnología y escala de forma asociativa. Contribuye al agregado de valor en la cadena de carne porcina, soja y la de maíz.
Según el PEA, en 2020 la cadena porcina aumentará la producción un 125%, un 80% el consumo y un 1.200% las exportaciones. Con genética unificada y seguridad sanitaria, los productores consideran que las condiciones están dadas y todos coinciden que la producción de cerdo es la actividad que más rentabilidad y posibilidades de desarrollo tiene.
En el norte. Lejos de la zona núcleo, en el noroeste argentino, unas 300 familias rurales de 16 comunidades campesinas de Seclantás y Molinos, Salta, presentaron una identidad común para comercializar. Se trata de artesanías, ropa y alimentos de alta calidad y diseño innovador, identificados como CUM, la sigla que representa a las Comunidades Unidas de Molinos.
Junto al INTA Seclantás, la ONG Red Valles de Altura y organismos nacionales, provinciales y municipales comercializan los productos que elaboran a partir de materias primas locales.

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